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Hay encargos que no son solo flores

27 ago
2 min de lectura

Un día de trabajo, tres historias y una reflexión sobre lo frágil, imprevisible y maravillosa que es la vida.

Composición floral de hortensias, eucalipto y flores de temporada elaborada en Docrys. floristería Aravaca.

Hay días en los que llegas a trabajar alegre, con energía y, por qué no decirlo, también un poco en automático, sin ser plenamente consciente de lo más valioso que tenemos delante: LA VIDA.

Y, de pronto, empiezan a surgir encargos que llevan detrás mucho más que flores. Cada uno contiene una historia y despierta una emoción completamente distinta.

Primero llegó una novia que irradiaba amor, eligiendo personalmente algo tan importante y especial como su ramo de novia y varias réplicas para compartir ese momento con sus personas favoritas.

Subidón y pelos de punta.

Después salió un ramo que llevaba todo el cariño de unos amigos para recibir en casa a alguien que acababa de atravesar una operación a causa de un cáncer.

Y la emoción volvió a cambiar.

Esta vez aparecieron la preocupación, la esperanza y también la conciencia de que, en cualquier momento, la vida puede ponernos delante retos difíciles que tendremos que afrontar.

Y después llegaron varios ramos que llevaban el abrazo de quienes intentan acompañar a una familia que acaba de sufrir una pérdida absolutamente desgarradora: la de un hijo, un nieto, un hermano y un amigo con tan solo 24 años.

Entonces sentí que se me encogía el corazón y me invadía una profunda tristeza.

Alegría, ilusión, esperanza, miedo, dolor… Todo en apenas unas horas. Todo formando parte de una misma vida.

Composición floral de Docrys con hortensias verdes, lisianthus blancos, eucalipto y flores en tonos malva

Porque hay encargos que no son solo flores.

Son amor en todas sus versiones cuando las palabras no alcanzan. Son abrazos que intentan recorrer la distancia. Son una forma de decir «estoy aquí», aunque no sepamos qué decir ni cómo aliviar tanto dolor.

Hoy, mientras trabajaba y pasaba de una emoción a otra, no podía dejar de pensar en lo frágil, imprevisible y, al mismo tiempo, maravillosa que es la vida.

Manos de Cayetana Doval trabajando en una composición floral en Docrys

En cuánto tiempo perdemos enfadándonos, preocupándonos por cosas que quizá no lo merecen o dejando para mañana los abrazos, las palabras y los momentos que de verdad importan.

Por favor, vivamos.

Pero vivamos bien.

Aprovechemos cada instante. Riamos, abracemos, perdonemos y digamos «te quiero», sintiéndolo de verdad. Disfrutemos de quienes tenemos cerca y demos gracias por cada día. También por los días aparentemente normales, porque quizá sean precisamente esos los verdaderamente extraordinarios.

La vida no siempre avisa.

Y quizá por eso no deberíamos esperar a que algo nos la sacuda para recordar lo inmensamente afortunados que somos simplemente por estar aquí.

Hoy estas flores han salido de Docrys cargadas de muchísimo más que belleza. Han salido llenas de ilusión, amor, esperanza, consuelo y abrazos.

Y yo termino el día con el alma encogida, los sentimientos a flor de piel y una certeza:

Cada minuto de vida es un regalo y, paradójicamente, lo más valioso es precisamente todo aquello que no se puede comprar.

No lo desperdiciemos.




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